Mark


“La diferencia tiene todas las trazas de un espolvoreo, de una dispersión, de un reflejo. En la lectura del mundo y del sujeto, ya no se trata de encontrar oposiciones, sino desbordamientos, intromisiones, fugas, deslizamientos, desplazamientos...”

Roland Barthes

   [Roland Barthes par Roland Barthes, 1977]




Entiendo la arquitectura como un arte del cuerpo, quizás la rama más radical del body art. Es la envolvente que nos recuerda las coordenadas físicas en las que vivimos y que modificamos en base a nuestro cuerpo, sus movimientos y sus procesos - respiración, sudoración, radiación corporal o actividad hormonal.

Creo que el principal motor de mi trabajo es lo desapercibido. Me interesa lo olfativo, lo vírico,  aquellos procesos que ocurren en un segundo plano y planteo acciones que llevan implícita la idea de atrapar al vuelo el matiz. Son proyectos que se realizan a través de un proceso autónomo de “dejar hacer” donde intervengo como mediador y la acción estructural es esperar. Esperar a que algo ocurra, que algo que no haya pensado suceda y confiar que cuando esto ocurre, pueda reconocerlo.

Para mí, el espacio de intersección entre arte y arquitectura es uno de los pocos reductos donde estos planteamientos experimentales son posibles. En el panorama sobresaturante y sobresaturado que impera, entiendo la práctica artística como un espacio de rebeldía en el que procedo sin estilo. Me atraen las situaciones impredecibles y me dejo llevar por el accidente. El resultado es un inventario desarticulado y forzosamente tendencioso de estas ideas y de algunos tics, pensamientos y acciones que he llevado a cabo.


Marzo de 2020.



Mark