El término sillage tiene una connotación olfativa de su traducción del francés.
Se refiere al rastro aromático que vaga y perdura en el aire después de que alguien o algo haya estado y se haya ido. Es la impresión que queda en un lugar después de que haya sido vivido - o lo que Marcel Duchamp define como un paisaje infra-mince.

Dislocación  III es una instalación site-specific en el Centro de Interpretación de Nuevo Baztán, joya barroca churrigueresca y primer polígono industrial del Madrid del siglo XVIII. El espacio, que sirvió de antigua fábrica alcoolera y bodega del Palacio de Goyeneche, es intervenido inmaterialmente a través de una acción conceptual: construir un sillage, un campo de ínfimas intensidades aromáticas que funcione como una distorsión espacio-temporal.
Entiendo la arquitectura como el arte del cuerpo, quizás la rama más radical del Body Art. Es la envolvente que nos recuerda las coordenadas físicas en las que vivimos y mi trabajo se centra en activar estas coordenadas esenciales del estar como puede ser un olor, una corriente de aire o la posición de un punto en el espacio. Me interesa lo olfativo, lo vírico, aquellas energías desplazadas que ocurren en el margen de lo no medible y planteo proyectos que operan por deslizamientos, por desfases, por desajustes y contracciones, que se dirigen hacia una “arquitectura de casi nada”, alejada de narraciones formales y delimitaciones espaciales.




Dislocación III
Compresor de aire, nebulizadores, temporizador,
Palacio de Goyeneche Nuevo Baztán, Madrid
2018





Palacio de Goyeneche. José de Churriguera (1713)




















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